Skip to main content
RETABLO

Yugueros

Situado en el testero de la iglesia parroquial de El Salvador, el retablo mayor de Yugueros fue realizado en 1553, y se adapta de forma escalonada a la morfología de la cabecera, que está cubierta por una elegante bóveda de crucería gótica. Se trata de una obra de carácter predominantemente pictórico, una constante en el arte leonés del Renacimiento.

YUGUEROS

YUGUEROS

YUGUEROS

Arte en La Ruta

Retablo mayor de la Iglesia de San Salvador

La composición del retablo se estructura en predela (banco), un solo cuerpo principal y un amplio remate superior, todos ellos cuidadosamente integrados mediante una mazonería renacentista. En el centro del cuerpo principal, dentro de una hornacina, se encuentra una imponente escultura de la Santísima Trinidad: Dios Padre sostiene a Cristo crucificado, mientras que el Espíritu Santo aparece sobre ambos en forma de paloma.

A los lados de esta escultura central se distribuyen once pinturas al óleo sobre tabla, ejecutadas por dos artistas distintos, cuyas influencias —flamenca en uno e italianizante en el otro— son evidentes en el tratamiento de figuras y paisajes. Algunos investigadores proponen como autores a Juan de Zamora, documentado en Yugueros, y a su colaborador, el leonés Francisco de Carrancejas, ya que se conserva un documento en el que ambos trabajan en el guardapolvos del retablo.

En la predela se conservan cuatro tablas con las siguientes escenas:

  • Aparición de Cristo a la Virgen,
  • Aparición de Cristo a María Magdalena,
  • Aparición de Cristo al Apóstol Pedro,
  • San Sebastián y San Fabián.

Una quinta pintura fue eliminada a instancias del obispo Francisco Trujillo, para incorporar la custodia al conjunto.

El cuerpo principal presenta de izquierda a derecha: Anunciación, Nacimiento de Jesús, Adoración de los Reyes y Resurrección. En el remate superior destacan tres grandes escenas: en el centro, la Ascensión de Cristo, flanqueada por el Nacimiento de la Virgen y la Asunción y Coronación.

Gracias a inscripciones conservadas en la propia mazonería, el retablo ha sido atribuido a Jean de Angers, pintor activo en la diócesis de León, lo que refuerza su valor artístico y documental dentro del panorama del Renacimiento leonés.

EXPLORA LA RUTA

Vive el Renacimiento. Descubre lo esencial