Retablo mayor de la Iglesia de los Santos Niños Justo y Pastor
RETABLO
Celada
de Cea
Construcción
Siglo
XVI
El retablo mayor de este sencillo templo rural, de nave única y presbiterio rectangular, está dedicado a los santos Justo y Pastor, mártires hispanorromanos venerados desde la antigüedad. Su estructura original, datada en el año 1550, fue encargada por el comisario Fernando, según una inscripción hoy desaparecida que fue leída a comienzos del siglo XX por Manuel Gómez-Moreno.
CELADA✱
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Retablo mayor de la Iglesia de los Santos Niños Justo y Pastor
El conjunto está formado por cinco calles y tres cuerpos de poca altura, con una arquitectura decorada con cartelas, cabezas de ángeles, frutas y figuras femeninas en los traspilares. La calle central, ligeramente más ancha, alberga en el primer cuerpo una escultura del sagrario (la actual es una reposición moderna), en el segundo cuerpo las figuras de los santos titulares — obras del siglo XX que sustituyen a las originales desaparecidas — y, coronando el conjunto, una imagen de la Asunción de la Virgen.
Gómez-Moreno relacionó las esculturas originales con el taller de Juan de Juni, una atribución que puede extenderse al conjunto de la mazonería por su dinamismo y riqueza ornamental. En la predela, según este autor, existía una elaborada custodia de dos cuerpos decorada con relieves de la Piedad y ocho figuras que también recordaba al propio Juan de Juni. Hoy esta custodia se ha perdido.
El resto del retablo está ocupado por óleos sobre lienzo, doce en total, probablemente añadidos a finales del siglo XVII. Aunque deteriorados, algunos conservan un aspecto notable. En el primer cuerpo, flanqueando el sagrario, se representaban los cuatro Padres de la Iglesia latina — San Jerónimo, San Gregorio Magno, San Agustín y San Ambrosio —, identificados por inscripciones epigráficas; esta última figura ha sido sustituida por una lámina contemporánea. En el segundo cuerpo se hallan los cuatro evangelistas, acompañando a las esculturas de Justo y Pastor. El cuerpo superior, además de la Asunción, incluye escenas de exaltación mariana y representaciones de ángeles y arcángeles.
A pesar de las pérdidas sufridas, el retablo mantiene su organización original y constituye un ejemplo valioso del Renacimiento leonés, donde la intervención posterior convive con las huellas del esplendor artístico del siglo XVI.









